Mientras que la Psicología "convencional" ha dedicado sus más importantes esfuerzos a la comprensión del pensamiento y la conducta, y muchas veces solo en lo concerniente a sus dimensiones psicopatológicas, la rama existencial, por otro lado, se ha interesado en abundar sobre el sentido que la existencia tiene para cada cual. Así, busca un análisis profundo de las grandes preguntas universales: la muerte, la libertad, la culpa, el tiempo y el significado.
Martin Heidegger
Heidegger vuelve a aparecer en este punto, pues su trabajo es considerado el puente entre la filosofía existencial y la psicología existencial. Empleó el método fenomenológico para analizar la totalidad de la existencia humana. Con el término Dasein indica que el mundo y el sujeto son inseparables. Describe la relación entre el mundo y el sujeto como “ser en el mundo”. Dasein significa existir en el mundo y existir es convertirse en algo diferente constantemente, cambiar. Los hombres eligen la naturaleza de su propia existencia.
Viktor Frankl
Frankl
desarrolló su teoría y su terapia psicológicas a partir de sus experiencias
como prisionero, si bien ya había empezado a crearlas con anterioridad. En 1959
publicó su libro clave, “El hombre en busca de sentido”, donde describió su
modelo: la logoterapia.
La logoterapia se enmarca en el
análisis existencial, un tipo de terapia con un marcado carácter filosófico que se
centra en la búsqueda de significado vital ante el vacío existencial, causante
de síntomas psicológicos, emocionales y físicos. Según
Frankl, las personas siempre
podemos dar un sentido a nuestras vidas, independientemente de las circunstancias en que nos
encontremos; esta búsqueda de significado constituye la principal motivación
vital. Además, siempre tenemos un cierto grado de libertad, puesto que podemos
decidir al menos qué actitud adoptamos ante la adversidad.


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